Desde hace décadas los economistas discuten si los índices tradicionales de Producto Interior Bruto (PIB) o Renta Nacional en sus diferentes variantes representan la situación real de un país. A veces los índices económicos esconden tremendas desigualdades y algunos de los países que más crecen pueden ser tremendamente injustos en el reparto de la riqueza. Pero, en otras ocasiones, políticos inteligentes y sistemas fiscales adecuados han conseguido extender el bienestar a la mayoría de su población.
La Unión Europea, a pesar de todos sus defectos, es un ejemplo de redistribución de la riqueza basado, precisamente, en incrementar los flujos comerciales entre todos de tal forma que los nuevos socios se convierten en demandantes de productos y servicios al tiempo que ¡si son competitivos! incrementan sus exportaciones y mejoran su nivel de vida gracias a los fondos de desarrollo o de cohesión.
La riqueza de las naciones no sólo se mide en términos de incrementos del PIB sino, sobre todo, comparando estos datos con los de los países de su entorno. Y en este punto es donde la política de Zapatero hace agua por los cuatro costados. No sólo se ha producido una regresión brutal de nuestra economía de la que tardaremos décadas en salir, sino que ha tirado por la borda ocho años de convergencia al retrotraer el PIB per cápita de España en la UE a niveles de 2004. Pero es que, además, hay que tener en cuenta que la media de este índice ya bajó considerablemente con las últimas ampliaciones de países del Este como Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria o Rumanía. Si aplicáramos esta ratio sólo a los países de la zona euro, España se hundiría muy por debajo de la media.
La economía social utiliza otro indicador que tiene en cuenta no sólo los bienes y servicios producidos, sino la satisfacción de las personas. Es el denominado Bienestar Económico Neto (BEN). Me temo que, a luz del cabreo nacional que reflejan las encuestas del CIS, tampoco este indicador absuelve al presidente del Gobierno de un cero zapatero en economía.
Artículo publicado por Jesús F. Briceño en el diario LA GACETA (Madrid), el 23 de junio de 2011
IBERDROLA Ingeniería ha culminado la construcción de la central de ciclo combinado de Riga, en Letonia, que cuenta con una potencia instalada de 420 megavatios (MW) y que será capaz de suministrar una quinta parte de la electricidad que necesita este país, reduciendo su dependencia energética en un 30%. Se trata de la primera central de estas características que lleva a cabo la filial del Grupo IBERDROLA para terceros en el extranjero. El Grupo IBERDROLA se adjudicó hace dos años no sólo la construcción sino también la supervisión de la operación y mantenimiento de esta central por alrededor de 300 millones €, en un contrato que se convirtió en el más importante de estas características logrado por una empresa española en Europa del Este hasta esa fecha. De este modo, tras la entrada en funcionamiento del ciclo combinado de Riga IBERDROLA Generación se hace cargo de la supervisión de la operación y de su mantenimiento durante un periodo de 12 años. Se trata de la primera vez que este área de negocio obtiene un contrato de estas características. Para llevar a cabo esta labor, que desarrollarán profesionales de la filial IOMSA (IBERDROLA Operación y Mantenimiento, S.A.), se conectará la mencionada planta al CMDS (Centro de Monitorización, Diagnóstico y Simulación) de Castellón, puesto en marcha en junio de 2002 para controlar el funcionamiento de todos los ciclos combinados de la Empresa. La eficiencia eléctrica de la central es superior al 57% y la eficiencia total (electricidad + calor) está por encima del 85%. Cabe destacar que, utilizando el calor residual, la planta va a suministrar calefacción y agua caliente a la zona sur de la ciudad de Riga, que cuenta con más de 700.000 habitantes. La configuración de la nueva central es 1+1 (una turbina de gas + una turbina de vapor), aportando IBERDROLA Ingeniería las soluciones ya probadas en la construcción de otras centrales de ciclo combinado, tanto en España como en México y Brasil, para el Grupo. En este sentido, cabe destacar que IBERDROLA, empresa líder en el desarrollo de ciclos combinados en España, ha cerrado el tercer trimestre de este año con una potencia instalada mediante esta tecnología en todo el mundo de casi 13.000 MW: 5.875 MW en nuestro país, 1.900 MW en Reino Unido, 5.150 en Latinoamérica y 25 MW en Estados Unidos.

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