Pocas veces la encuesta del CIS ha reflejado con tanta crudeza la realidad de España, un país paralizado en cualquiera de los ámbitos que se tomen como muestra. El paro, la crisis económica y la corrupción ocupan los tres primeros puestos de este podio de la iniquidad, con el agravante de que el colectivo que les sigue es de los políticos, llamados, en teoría, a solucionar los males provocados por los que les preceden en este ranking. Varios años de medidas contundentes del anterior y de este Gobierno no han hecho más que agravar la situación y el paro es mayor, la corrupción más extendida y la crisis más profunda. Parejo a este análisis del parlamento de la calle crece la desconfianza hacia aquellos a los que se les considera más capacitados y que tienen la responsabilidad de legislar y gobernar.
La tristeza con la que se levanta cada mañana España no es percibida por aquellos que pasan de su mansión al Audi y de éste a la moqueta del despacho sin haber visto la calle más que al trasluz de los cristales tintados. La resignación con las que se acude a los centros de trabajo, públicos o privados, no es descriptible con palabras. Menos aún la de aquellos que esperan o desesperan ante una inexistente oferta de empleo. De nada sirve que el déficit sea de una décima más o menos si al final la burra se muere. Eso sí, las jubilaciones de los ejecutivos que han llevado a las empresas y bancos a los peores resultados de su historia se siguen contado en millones de euros. Eso y los sobrecogedores no cambian.
Qué envidia da Benedicto XVI, el Papa que ha dado la mayor lección de humildad de la historia, aplicable no solo a la Iglesia, sino a la política y a la economía, al decir: ahí os quedáis, apañaros sin mí.
Artículo de Jesús F. Briceño publicado en el dario LA GACETA (Madrid) el 3 de marzo de 2013
La crisis ha golpeado a todos los Estados, pero hay muchas maneras de salir de ella. En las dos naciones locomotoras del mundo la receta es radicalmente distinta de la española. En Estados Unidos prima la flexibilidad laboral que permite ajustar la producción a la demanda con mucha más facilidad que en Europa. En Alemania, la receta de Angela Merkel es bajar los impuestos. Según la canciller federal alemana, que no hace demagogia con la política de género, bajar sustancialmente los impuestos en la próxima Legislatura es la «forma sensata» de favorecer el crecimiento económico y sacar así al país de la crisis.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha asegurado que la trayectoria económica de la nueva vicepresidenta, Elena Salgado, es «lisa y llanamente una página en blanco» y que ese bagaje no constituye el «mejor» modo de recuperar la confianza en la economía española, en su comparecencia ante los medios de comunicación en la sede nacional del Partido Popular tras la reunión del Comité de Dirección de su organización, que ha analizado los últimos cambios en el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Por su parte Rodríguez Zapatero se reunió en el Palacio de La Moncloa con sus tres vicepresidentes, María Teresa Fernández de la Vega, Elena Salgado y Manuel Chaves, para analizar el trabajo desarrollado por los diferentes miembros del Ejecutivo durante los últimos días tras la remodelación ministerial llevada a cabo el pasado martes. Como la realidad de la situación económica está por encima de la opinión de los polìticos, éstas son algunas perlas que nos ha deparado la actualidad de la jornada en la vida real.
Zapatero ya no ve la salida a la crisis tan fácil y reconoce que «va a costar tiempo recuperar la normalidad en el sistema financiero». Respondiendo al senador de Entesa Catalana de Progrés, Carles Bonet, señaló que las medidas que ha puesto en marcha el Gobierno son «de respaldo, no de subvención ni de inyección a las entidades financieras» y buscan devolver la confianza en el sector y reactivar la economía. Por su parte, Pedro Solbes para no desentonar de su jefe de filas también ha afirmado que ya no ve la salida de la crisis tan cerca como antes. Hasta ahora, Solbes había mantenido que la recuperación comenzaría en el segundo semestre de este año. En su intervención, el ministro comentó que 2009 será muy difícil, ya que la crisis alcanzará «su máxima intensidad». «En 2010 y 2011 se apunta a una recuperación de las tasas de crecimiento», según el ministro, aunque matizó que será en 2011 cuando el crecimiento «debería mostrar cierto vigor». Pedro Solbes ha vuelto a defender la prudencia de las entidades financieras a la hora de conceder financiación a empresas y particulares al señalar que «tan malo es denegar un crédito a un demandante solvente como dárselo al que no lo pueda devolver». Solbes espera que los inversores vuelvan a interesarse por comprar deuda pública española cuando desaparezca la «sobre-reacción» que provocó la rebaja de calificación de la deuda española hecha en enero por la agencia Standard & Poors. Solbes también ha asegurado que la constitución del Fondo de Adquisición de Activos Financieros «no ha encarecido la financiación del Estado». Solbes ha reconocido que en un momento como el actual «parece sensato» pedir un esfuerzo a las entidades financieras por «sostener el crédito», aunque al mismo tiempo, advirtió, «sería imprudente establecer requisitos cuantitativos» al dar un préstamo.
La banca española que era la más solvente del mundo a juicio del Gobierno socialista y baluarte frente a la crisis, ahora resulta que es el patio de Monipodio o, lo que es lo mismo, un nido de presuntos delincuentes. El espectáculo que está dando el Gobierno por un lado y las entidades de crédito por otro es bochornoso. Tanta adulación por parte del Ejecutivo ha terminado en una bronca monumental mientras los ciudadanos tenemos la sensación de que los que tenían que sacarnos de la crisis han perdido el juicio. No hace un mes Solbes pedía prudencia a la hora de hacer público el nombre de los bancos y cajas que pasaban por la ventanilla de las ayudas públicas «para no estigmatizarles» (¡y lo peor es que el PP estaba de acuerdo!) y ahora se escandalizan de que no regalen el dinero.
Al final Solbes reconoció la crisis, más vale tarde que nunca, aunque este gesto ineludible puede costarle el cargo ya que hasta los medios más afines se preguntan si debe ser el actual vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía el piloto de la recuperación. El Gobierno ha revisado sus previsiones macroeconómicas, marcadas por la crisis, y ahora pronostica una caída del Producto Interior Bruto del 1,6% en 2009, la primera desde la crisis de 1993. Mientras, el paro seguirá empeorando y se disparará hasta el 15,9%, frente al 12,5% pronosticado anteriormente. El último dato de la Encuesta de Población Activa sobre la tasa de paro -del tercer trimestre- situaba la cifra en el 11,3%, aunque los últimos tres mes de 2008 han sido muy negativos para el empleo, como ya mostraron las cifras de los Servicios Públicos de Empleo. De este modo, el Gobierno estima que en 2009 podrían destruirse unos 730.000 empleos. El empleo caerá el 3,6%, mientras que la inversión registrará una fuerte caída, del 9,3%, y el consumo privado también descenderá, un 1,5%.
Día de gran intensidad en noticias económicas, aunque como en el cuento infantil de Las tres hijas de Elena… ninguna era buena. Ni siquiera la bajada del IPC o del precio de los pisos se ven ya como noticias positivas, que lo son, sino como un síntome de profundización en la crisis que añade aún más preocupación si lo contrastamos con las cifras del paro. Siguen las malas noticias sobre la solvencia de nuestra economía: la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s advirtió del riesgo de que las economías de España, Irlanda, Grecia y Portugal, sufran una «aguda corrección» por la dificultad, en el actual entorno, de obtener el flujo de capital necesario para financiar sus desequilibrios a un tipo de interés atractivo. Las recientes acciones negativas sobre las calificaciones soberanas de España, Grecia, Portugal e Irlanda reflejan el alto grado de susceptibilidad de sus economías a un endurecimiento de los canales externos de financiación. Por su parte, la agencia de calificación crediticia Fitch cree que la deuda conjunta de las Comunidades Autónomas podrían alcanzar el 1% del PIB español para 2009. Fitch no descarta que este porcentaje sea mayor ante el deterioro de la economía y la presión del gasto público.
Tampoco es que nos vayamos a fiar ahora de las agencias de rating como para pensar que sus juicios de valor son verdades absolutas después del pufo de las valoraciones de sociedades que han quebrado, pero lo cierto es que el coste de financiación del Gobierno español podría aumentar “drásticamente” después de que la agencia de calificación crediticia Standard & Poor´s haya puesto en vigilancia con implicación negativa el rating del Reino de España. Hoy, la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años ha repuntado hasta el 3,90% mientras que el rendimiento del bund alemán baja hasta el 2,98%. El diferencial entre el bono y el bund ha aumentado en 8 puntos básicos en el día y la prima de riesgo ya se eleva a 92,6 puntos, cifra récord desde 1999.
No se si Zapatero leerá los periódicos o se los darán recortados para evitarle sustos, pero esto es lo que hay, o en palabras de Juan de Mairena (Antonio Machado), «la verdad es la verdad, dígalo Agemón o su porquero». El PIB español caerá un 1,3% este año, tras encadenar cinco o seis trimestres de crecimiento negativo, lo que llevará a la tasa de paro a escalar hasta el 15,2% de media en 2009, según las previsiones macroeconómicas de La Caixa. Según el economista jefe de la entidad, Jordi Gual, el PIB en 2010 retornará a tasas positivas y crecerá un 1%. De esta forma, la entidad financiera considera que la recesión será más duradera que en otras crisis de la economía española, pero tendrá una menor crudeza debido, entre otros factores, a los mecanismos naturales «de ajuste económico positivos» con los que cuenta España, que ayudarán a evitar la depresión económica. Los de Citi y Morgan Stanley calculan que el PIB en España caerá en 2009 hasta un 2%, el doble de lo que ha estimado el FMI y la OCDE. Analizando sus previsiones de crecimiento, se observa que los peores números son los de España, que en opinión de Morgan Stanley sufrirá un retroceso del 2%, tan sólo superada por el 2,3% estimado para Alemania. La media de los quince países de la Eurozona será de un descenso del 1,6% en 2009 y una mejora del 1,1% para el próximo curso, frente a una estimación anterior para el ejercicio precedente de -1%. Todavía los hay peores: La economía española registrará un crecimiento negativo del 3,2% en 2009, según las previsiones del Instituto de la Economía Mundial de Kiel (Alemania), que indica que únicamente Italia (-3,4%), Estonia (-3,5%) y Hungría (-4%) sufrirán una caída del PIB más acusada que la de España.
El año 2009 será especialmente difícil para España según el consenso de predicciones económicas. La previsión de crecimiento para la economía mundial se cifra en el 0,5 por cien, con los países de la OCDE en terreno negativo y retrocesos del Producto Interior Bruto (PIB) en Estados Unidos y Japón del 1%. Sólo China e India mantienen sus expectativas. Para España, la media de datos de crecimiento del PIB que ofrece el Fondo Monetario Internacional (FMI), Intermoney, L.R. Klein, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Comisión Europea, BBVA, Funcas, etc., es de -0,8 por ciento. En España se ha producido un deterioro más acelerado y profundo que en el resto de la OCDE, con una caída brusca de la construcción, una ralentización de los proyectos de inversión y una práctica paralización del crédito. La espiral provocada por la caída de la demanda y del empleo genera nuevos círculos viciosos, ya que las posibilidades de incremento del gasto público se ven limitadas por el aumento de las prestaciones sociales. Los ingresos se ven mermados por la falta de generación de nuevas rentas e incluso por su destrucción. Los efectos de las medidas anticrisis puestas en marcha por el Gobierno no se notarán hasta bien entrado el año, sin que existan garantías sobre su efectividad. Los augures no ven la luz al final del túnel hasta 2010, aunque continuará la destrucción de empleo, que no se recuperará hasta 2012, por cierto, año electoral.

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