Hoy se ha celebrado en Madrid la Junta General Ordinaria de Accionistas de Banesto. Por segundo año consecutivo, el Banco ha suprimido la edición impresa de la Memoria, lo que supone el ahorro de más de 7 toneladas de papel. El Informe Anual y el de Responsabilidad Social Corporativa se pueden consultar a través de soporte digital. La documentación legal exigible ha estado a disposición de los accionistas en formato papel durante el desarrollo de la Junta. La Junta de Accionistas ha podido ser seguida por cualquier accionista, físicamente o por Internet, independientemente del número de acciones que posea.
La Junta ha adoptado, entre otros acuerdos, el pago de un dividendo complementario con cargo a los beneficios de 2008 de 0,164 euros por acción, con lo que el dividendo total por acción del ejercicio asciende a 0,56 euros, lo que significa una rentabilidad para el accionista del 10%. Además, ha presentado a efectos informativos el Informe Anual sobre Política de Retribuciones elaborado por el Consejo de Administración. La Presidente de Banesto ha comenzado su discurso resaltando que “en un año excepcional para el sector financiero internacional, que será recordado como uno de los más complicados de su historia, con importantes pérdidas, quiebras de entidades relevantes y entrada del sector público en el capital de muchos de los principales bancos del mundo, Banesto presenta unos resultados que muestran su sólida posición y su capacidad para generar ingresos recurrentes y de calidad, y con márgenes sostenibles.”. El Banco alcanzó un beneficio neto de 779 millones de euros, lo que supone un aumento del 2% con respecto al ejercicio anterior, tras realizar una provisión extraordinaria de 60 millones de euros; sin esta provisión el beneficio hubiese crecido un 7,5%.
La Presidente de Banesto ha dicho que el Banco ha seguido apoyando a la economía “pero con la cautela que la situación aconseja, ya que la imprudencia en la concesión deterioraría la solvencia de la entidad y, por tanto, afecta a nuestros accionistas, cliente y empleados. En este sentido, ha asegurado que “nuestros clientes, tanto particulares como empresas, han contado con la financiación necesaria para todos sus proyectos viables. Hemos formalizado el 68% del importe solicitado por nuestros clientes, a pesar del drástico deterioro de la situación
económica. Un porcentaje incluso más elevado que en 2.007, que fue del 60%.”
En lo que se refiere a la situación económica actual ha manifestado que “tras 14 años de crecimiento ininterrumpido, nuestra economía debe afrontar la corrección de los desequilibrios acumulados en esa larga expansión: un elevado apalancamiento del sector privado sobretodo en las familias y en algunas ramas de actividad empresarial; un exceso de inversión en activos reales; una sobrevaloración de la vivienda; un deterioro de la competitividad exterior y, como consecuencia de todo ello, un fuerte déficit exterior.” En España, ha dicho, bancos y cajas, han venido canalizando el ahorro externo hacía las familias y empresas. “Al cerrarse esta vía, el Gobierno ha intervenido para amortiguar parcialmente la caída de esta liquidez externa, no toda, cobrando precios de mercado y por ello, sin coste para los contribuyentes. La severidad de la crisis nos obliga a seguir trabajando juntos, Gobierno, Organizaciones empresariales y
sindicales y sector financiero, para conseguir reactivar la economía y el empleo lo antes posible y mejorar la competitividad.” “Nuestra ventaja es que contamos con un sistema financiero más sólido que el de otros países: una banca esencialmente comercial, que cuenta con mayores provisiones para hacer frente al actual ciclo bajista.”
La crisis económica no la sufren los políticos, ni los funcionarios, ni los sindicatos, ni los pensionistas, ni los que mantienen su puesto de trabajo y, como mucho, pueden ver congelado su sueldo este año. Las consecuencias de la crisis las viven los empresarios –no los ejecutivos de las grandes empresas– que se juegan su dinero y que están atrapados entre proveedores y bancos. Pero la crisis quien de verdad la sufre es el parado. Doscientos mil cada mes engrosan la cola del desempleo y ya se le ven las orejas al lobo de los cuatro millones a razón de seis mil seiscientos cada día. Si en febrero, otro mes estadísticamente malo, se repiten las cifras de enero, se habrán alcanzado los tres millones y medio, y aunque a partir de marzo se atenúe la caída del empleo con el plan de choque del Gobierno a través de las obras públicas en los municipios, las contrataciones de Semana Santa y las estivales, todo apunta a que a principios del otoño –si no antes– se alcanzarán los cuatro millones de parados. ¿Y entonces qué? ¿Seguirá el Gobierno echándole en cara a la banca que no concede créditos o repetirá que hay que arrimar el hombro? ¿Pero no habíamos quedado en que el sistema financiero español era el más sólido del planeta y el propio José Luis Rodríguez Zapatero lo puso de ejemplo en la cumbre celebrada en Washington?
La banca española que era la más solvente del mundo a juicio del Gobierno socialista y baluarte frente a la crisis, ahora resulta que es el patio de Monipodio o, lo que es lo mismo, un nido de presuntos delincuentes. El espectáculo que está dando el Gobierno por un lado y las entidades de crédito por otro es bochornoso. Tanta adulación por parte del Ejecutivo ha terminado en una bronca monumental mientras los ciudadanos tenemos la sensación de que los que tenían que sacarnos de la crisis han perdido el juicio. No hace un mes Solbes pedía prudencia a la hora de hacer público el nombre de los bancos y cajas que pasaban por la ventanilla de las ayudas públicas «para no estigmatizarles» (¡y lo peor es que el PP estaba de acuerdo!) y ahora se escandalizan de que no regalen el dinero.







Comentarios recientes